Situado a unos 119 kilómetros de su capital de provincia, Huesca, en Aragón, el pequeñito pueblo pirenaico de Aínsa es otro de los rincones de toda nuestra geografía española dignos de visitar, precisamente por su encantador casco antiguo y su arquitectura, la cual se ha conservado de forma muy fiel con el paso de los años, otorgándole a la villa el aspecto medieval que hoy en día vemos.

El primer punto a visitar sería, casi sin lugar a dudas, su plaza Mayor, declarada Monumento Artístico. Al parecer, nos encontramos ante la única plaza mayor medieval que aún conserva sus construcciones originales de manera íntegra, lo que la hace de especial interés.

Su castillo es también otro lugar digno de contemplar, ya que forma parte de la historia de la villa. Dicha fortaleza fue construida en el siglo XVI, aunque hoy en día tan sólo encontramos de ella la torre de base pentagonal y un muro que la comunica con el ángulo sureste.

Otros lugares de interés son la iglesia-Colegiata, románica del siglo XI, la Cruz Abierta, una peculiar construcción levantada para honrar la aparición milagrosa de la Cruz de Sobrarbe, el Museo de Oficios y Artes Tradicionales, y el Ecomuseo Luis Pallaruelo.