Baño árabe en Córdoba

La ciudad andaluza de Córdoba ha sido históricamente un cruce de culturas. Durante el Imperio Romano fue capital de la provincia Bética y durante la invasión musulmana, del Califato de Córdoba, siendo la sede de gobierno de gran parte de la Península Ibérica.

La Córdoba romana y árabe reunió a las dos civilizaciones más expertas en las técnicas del baño público. Ya en el siglo IX, la ciudad contaba con más de un centenar de baños, mezquitas, bibliotecas y zocos. En la actualidad ha cambiado mucho, pero aún se puede apreciar el espíritu de la época en unos cuantos edificios, como el hamman de Córdoba, muy cerca de la mezquita-catedral y de la Plaza del Potro.

Los baños árabes se estructuran en torno a un patio y están divididos en tres zonas: la sala de agua fría, la sala templada y la sala caliente. Se recomienda realizar el recorrido desde la sala fría, a la templada y acabar en la caliente, con un baño de vapor. El hamman de Córdoba también ofrece servicios de masaje y especialidades árabes, como té aromático y pastelería morisca, en un ambiente típico andalusí.

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