Andalucía es una tierra de blancos pueblos montañosos y de mar, de legados árabes y romanos, de constrastes, de sabores, de vida. Hoy nos trasladamos hasta la provincia de Málaga para descubrir otra de sus cientos de joyas, situada justo a unos escasos 6 kilómetros de la mágica ciudad de Nerja y a unos 56 de la capital de provincia.

Se trata de la villa de Frigiliana, una de las que mejor han conservado su trazado urbano árabe, puesto que aún podemos observar su preciosa arquitectura tradicional y su famoso barrio morisco-mudéjar, plagado de estrechas callecitas empinadas, llenas de flores y pasadizos.

En nuestra visita por esta peculiar villa, sin duda alguna, su barrio mudéjar es lo más característico, aunque también nos topamos con diversos edificios y monumentos de interés. Uno de ellos, el más importante a nivel religioso, es la iglesia de San Antonio, templo construido a finales del siglo XVII, aunque completamente reformado un siglo después.

Otro de ellos es el Palacio de los Condes de Frigiliana, del siglo XVI, aunque después de servir de residencia, dicho caserón fue transformado en la Fábrica de miel de caña. Por otro lado, también deberíamos acercarcos al Castillo árabe, construido a finales del siglo IX.