La villa de Santillana del Mar, que ni es santa, ni es llana, ni tiene mar, se localiza justo en Cantabria y es considerada como uno de los pueblos más bonitos de España, y no sólo por boca de cuanto turista la haya visitado y contemplado, sino por las plabras mismas de Jean Paul Sartre.

Por esto mismo, Santillana del Mar es desde el año 1889 Monumento Histórico, y es que esta villa empedrada, la cual nunca en toda su historia estuvo amurallada, destaca por sus casas solariegas de blasones por doquier y sus bosques de yelmos.El pueblo de Santillana del Mar es un conjunto de piedras que se distribuyen en tres o cuatro largas y grandes calles donde nos encontramos con casonas, torrucas, conventos, tiendas de recuerdos, cafeterías o bares. Entre dichas casas solariegas destaca la de los Sánchez Tangle, un gran ejemplo típico de casona que se encuentra en un estado magnífico de conservación y que es guardada actualmente por los descendientes legítimos de quienes la mandaron a construir allá por el siglo XVII.

Otra de las cosas que no deberíamos de perdernos es la casa de los Barredabracho, pero también el Convento de las Clarisas, el Palacio de Peredo, la Torre del Merino o la Colegiata de Santa Juliana, entre otras muchas.